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Cómo instalar FileZilla en Windows y qué desmarcar

9 min

Instalar FileZilla en Windows son cinco minutos y dos decisiones: si tu Windows es de 64 o de 32 bits, y cuál de los dos instaladores que publica el proyecto te descargas. La segunda casi nadie la ve, y es la que decide si acabas con software de terceros que no habías pedido.

Vamos por orden, porque el orden importa: la mitad de los sustos ocurren antes de hacer doble clic en nada.

Primero: ¿tu Windows es de 64 o de 32 bits?

Si tienes Windows 11, es de 64 bits. No hay otra opción: Microsoft exige un procesador de 64 bits para instalarlo, así que no existe un Windows 11 de 32.

Si tienes Windows 10, hay que mirarlo. Microsoft lo explica en su página de preguntas frecuentes: InicioConfiguraciónSistemaAcerca de, y ahí, dentro de «Especificaciones del dispositivo», el campo Tipo de sistema te dice si el sistema operativo es de 64 o de 32 bits. Hay atajo: la tecla Windows junto con Pausa abre las propiedades del sistema, donde figura el mismo dato.

Un aviso que conviene tener delante antes de descargar nada: el proyecto FileZilla es escueto con lo que declara soportado. Junto a la descarga de 64 bits dice que están soportadas las versiones de 64 bits de Windows 11; junto a la de 32, la versión de 32 bits de Windows 10. Léelo dos veces, porque el Windows 10 de 64 bits —que es el que tiene muchísima gente— no aparece nombrado en ninguna de las dos frases. El archivo que te toca por arquitectura sigue siendo el de 64 bits; lo que conviene saber es que la lista de lo que el proyecto declara soportar es más corta de lo que uno esperaría.

Con eso claro, ya puedes ir a descargar FileZilla para Windows y volver aquí con el archivo en la carpeta de descargas. Si al final el equipo es un Mac, el recorrido es otro: lo tienes en cómo instalar FileZilla en Mac.

Los dos instaladores de FileZilla no son el mismo archivo

Esta es la parte que no cuenta casi nadie y la que más te va a servir.

El botón grande de la web oficial, el que dice «Download FileZilla Client», te entrega un archivo cuyo nombre termina así: FileZilla_…_win64_sponsored2-setup.exe. Fíjate en la palabra del medio: sponsored, patrocinado. Justo debajo del botón, la propia página lo advierte en una línea que es fácil no leer: «This installer may include bundled offers. Check below for more options» (este instalador puede incluir ofertas empaquetadas; mira abajo para más opciones).

Ese «mira abajo» es un enlace discreto, Show additional download options, y lleva a la lista completa de descargas. Ahí aparece el mismo programa, la misma versión, con otro nombre de archivo: FileZilla_…_win64-setup.exe, sin la palabra patrocinado. Y en esa página es el que el proyecto marca como (recommended), recomendado.

No es una diferencia de matiz, se puede pesar. En la versión que sirve hoy la web oficial, el ejecutable patrocinado ocupa 13.148.888 bytes y el limpio, 12.726.408. Son 422.480 bytes de más, unos 413 KB que no son FileZilla.

La comprobación práctica te lleva dos segundos: abre tu carpeta de descargas y mira el nombre del archivo que acabas de bajar. Si lleva sponsored, has cogido el del botón grande. Puedes seguir adelante con él sin drama (ahora vemos cómo), pero si aún estás a tiempo, bájate el otro desde la página de descarga y te ahorras la pantalla entera.

Que no es un asunto teórico lo cuenta el propio foro oficial. En junio de 2025 un usuario explicó allí que descargó el ejecutable patrocinado en el ordenador de su trabajo, que saltaron las alarmas del antivirus corporativo y que el departamento de seguridad aisló la máquina y acabó exigiendo reinstalarla entera. El fallo no fue de FileZilla: fue bajarse el archivo con el envoltorio en un equipo donde eso está prohibido.

Pantalla por pantalla, qué te va a preguntar el instalador

Doble clic en el .exe. Antes de que arranque nada, Windows puede sacarte uno o dos avisos de confirmación: el del archivo descargado de internet y el del control de cuentas de usuario. La documentación oficial de instalación los contempla y recuerda que la cuenta con la que instalas debe tener derechos para instalar programas. A partir de ahí, el asistente va así:

  1. Acuerdo de licencia. Un muro de texto y un botón I Agree. Sin aceptarlo no continúa.
  2. ¿Para quién se instala? Para cualquier usuario del equipo o solo para ti. Instalarlo para todos exige privilegios de administrador, y hay un detalle que sorprende: aunque lo instales para todo el mundo, cada usuario mantiene su propia configuración. Compartes el programa, no los sitios guardados.
  3. Componentes. Aquí se eligen idiomas adicionales, juegos de iconos y la extensión del explorador de Windows. Todo lo de esta lista es FileZilla: no hay software de terceros escondido en esta pantalla, por mucho que parezca el sitio natural para esconderlo. Si pasas el ratón por encima de cada opción, el instalador te explica qué es. Lo marcado por defecto está bien para casi todo el mundo. La extensión del explorador, si la quieres, necesita privilegios de administrador completos.
  4. Carpeta de instalación. Propone una ruta y no hay motivo para cambiarla salvo que sepas por qué la cambias.
  5. Carpeta del menú Inicio. Propone «FileZilla FTP Client». Puedes renombrarla o marcar que no cree accesos directos.
  6. Instalar. Tarda unos segundos. Luego, Next y Finish.

Si te has descargado el instalador limpio, eso es todo el recorrido. Si te has descargado el patrocinado, entre medias aparece una pantalla más.

La pantalla de la oferta: qué es y qué botón tocar

Es una página del asistente que no se parece a las demás. En vez de un Next tranquilo, propone instalar un programa que no tiene nada que ver con FTP y ofrece dos opciones: aceptar o rechazar.

Lo bueno es que el diseño juega a tu favor, y esto lo explicó el desarrollador principal del proyecto en el foro oficial en junio de 2025, respondiendo justo al caso del ordenador aislado: el instalador con ofertas enseña una sola oferta de un programa conocido (puso Google Chrome como ejemplo), los botones de aceptar y rechazar están puestos a propósito lejos del botón Next, y ninguna de las dos opciones viene marcada de antemano. Traducido: no puedes aceptar una oferta por inercia dándole a siguiente. Tienes que marcarla tú.

Así que la regla es simple. En esa pantalla, deja de pulsar en automático, lee el nombre del programa que te ofrecen y elige Decline (rechazar) si solo querías FileZilla. Y no te aprendas el nombre del programa ofrecido: el patrocinador cambia con el tiempo. Durante años fue un antivirus de McAfee, y esa era la pantalla que enseñaba la versión anterior de este mismo artículo. Lo que hay que reconocer es la forma de la pantalla, no la marca.

¿Y si ya le diste a aceptar? No es grave y se deshace. Ve a ConfiguraciónAplicacionesAplicaciones instaladas y desinstálalo. Si no recuerdas qué era, ordena la lista por fecha de instalación y mira lo que entró el mismo día que FileZilla; es exactamente lo que recomienda el propio proyecto.

Dónde acaba instalado FileZilla

El programa se instala en una carpeta propia dentro de Archivos de programa. La ruta por defecto en Windows es C:\Program Files\FileZilla FTP Client\FileZilla.exe. Si instalas el paquete de 32 bits en un Windows de 64, irá al equivalente «(x86)».

Lo que no está ahí es tu configuración. Los sitios guardados, las contraseñas y las preferencias viven en tu perfil de usuario, no junto al ejecutable. Es la razón por la que copiar la carpeta de Archivos de programa a otro ordenador no te lleva tus servidores contigo, y también por la que un FileZilla instalado deja rastro en el equipo. Si lo que necesitas es que no quede rastro, la solución no es esta instalación: es la versión portable.

El primer arranque, y un detalle que da guerra semanas después

La última pantalla del asistente ofrece abrir FileZilla nada más terminar. Parece inofensivo, y la documentación oficial le dedica una advertencia.

El motivo: si arrancas el programa desde el instalador, hereda los permisos del instalador, o sea, se abre elevado. Desde el menú Inicio, no. Y eso cambia cosas: cómo se comporta la extensión del explorador y en qué carpetas puedes escribir. Es la causa habitual de una queja clásica en el foro del proyecto: «funcionaba justo después de instalarlo y ahora no». Nuestra recomendación es desmarcar esa casilla y abrir FileZilla desde el menú Inicio, que es como lo vas a abrir el resto de tu vida.

Al abrirlo por primera vez verás una pantalla breve de presentación de la versión, y detrás la ventana principal, con dos paneles de archivos: el de tu ordenador y el del servidor, este último vacío. Todavía no hay nada conectado; eso es el paso siguiente.

Si no puedes instalar nada en ese ordenador

Pasa constantemente en equipos del trabajo, del instituto o de una biblioteca. La documentación del proyecto lo contempla: cuando no tienes permisos para instalar programas, la vía es el archivo .zip, que está en esa misma lista completa de descargas, justo debajo del instalador. Se descomprime en cualquier carpeta y se ejecuta el filezilla.exe de dentro. Sin asistente, sin registro de Windows y sin ofertas de nadie, porque no hay instalador donde meterlas.

Un matiz que se pasa por alto: descomprimir el .zip en un pendrive no lo convierte en portable de verdad. Seguirá guardando la configuración en el perfil del ordenador donde lo enchufes, salvo que hagas un paso más. Lo explicamos con las dos rutas posibles en FileZilla Portable.

Ya lo tienes instalado: ahora hay que conectarlo

Un cliente FTP recién instalado no hace nada por sí solo: necesita los datos del servidor y, sobre todo, decidir cómo se conecta a él. Ahí es donde se juega si tu contraseña viaja cifrada o en texto plano por la red, que es un asunto bastante más serio que cualquier casilla del instalador.

Sigue por cómo configurar FileZilla y déjalo funcionando.

  • Sofía Vargas

    Buenos días!
    Solicitamos una cotización para el software, en versión Advanced o Enterprise

    Se requiere:
    -Conexión de un equipo a varios a la vez
    -Transferencia de archivos
    -Uso de impresoras

    Quedo al pendiente de sus comentarios, saludos!

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